Miranda, la hija de unos granjeros, pasa una temporada en el castillo de Dragonwyck, donde vive un primo lejano de su madre, Nicholas Van Ryn, su esposa enferma y su pequeña hija.
Miranda se enamora de Van Ryn que, poco después de ser viudo, se casa con ella. Cuando muere el hijo nacido de esta unión, Miranda descubre los secretos bien guardados de su marido, que abusa de las drogas, explota a los campesinos y... hubiera asesinado a su mujer.