Emily no quiere un marido ni una casa con jardín. Huye de una vida convencional. Tan solo tiene un deseo: ser madre soltera y poder compartir y disfrutar de las maravillas de la vida junto a su hijo.

Paul, el ansiado bebé, crecerá junto a ella aislado de todo lo que rodea a los niños de su edad y sometido a una protección extrema por parte de su madre.