Dublín, 1904. Las Señoritas Kate y Julia Morkan organizan una recepción muy concurrida en el día de la Epifanía. Durante la celebración, uno de los invitados canta una antigua canción de amor que conmueve especialmente a Gretta Conroy.
De vuelta a su hotel, Gretta confiesa a su marido que aquel aire ha despertado el recuerdo de un joven amor de juventud que murió. Esta confesión cambiará la vida de la pareja.