La peligrosa relación que mantiene con Raquel, provoca los celos de Guillermo, que se siente irremediablemente atraído por Daniel. Guillermo intenta interferir para que Daniel no pelee en su último combate, amenazándole de muerte, pero Daniel no tiene ninguna intención de prescindir de las dos cosas que le liberan de su pecado, el boxeo y su combate final y la relación con Raquel.
Una sensación de temor recorre el cuerpo de Daniel al entrar de nuevo en un ring. Mientras el público le vitorea, percibe la mirada de Guillermo, incapaz de cumplir su amenaza y la de una enamorada Raquel.
La paradoja surge: buscando la redención ha conseguido el triunfo. Su entrenador también le aplaude, no quiere que se vaya. Le propone volver a intentar lograr el Título Nacional. Su vida empieza de nuevo, como si nada hubiera ocurrido.
Sólo dos rémoras le apartan de su sueño de olvido. Guillermo, un hombre al que no sabe si debe temer y Raquel, una mujer a la que no sabe si quiere amar.