El venereable anciano Max Mueller es acusado de ser en realidad el criminal de guerra Karl Luger. Su vecino, el profesor de ética Jack Lambert, decide, después de plantearse la cuestión desde un punto de vista moral, hacer justícia y envenena las manzanas del jardín del señor Mueller para acabar con él.

Días despúes de su muerte, se descubre la verdad: el señor Mueller no era el asesino de Luger. Bajo el peso de la conciencia y el remordimiento, Jack se casa con la horrible hija de Mueller con la intención de compensar así su terrible error.