En primer lugar, es imposible meter a todos esos memos traidores en una bolsa y encima que quede sitio para una muda o para las cosas de aseo. Uno ha de estar presentable cuando va a llevar al gran hombre las pruebas de que los tipos que mandó liquidar están bien liquidados. Es lógico, ¿no?
¿Pero qué pasa? Que aquí el problema es preparar las ocho cabezas para embalar. Porque, cuernos, hay que limpiarlas y envolverlas en plástico. Toda una papeleta. No es por ofender, pero esos cerebros de hormiga tienen unas cabezas enormes. Supongo que por eso les llaman mat... mones: porque tienen la cabeza muy grande, con formas muy raras, y unas jetas feísimas. Por no hablar de los sombreros, los puros y otras protuberancias.
Así que hala, a México, que hace calor y las cabezas están empezando a oler y la gente empieza a perderlas por todas partes... y claro, yo tengo que reponerlas. Lo cual no es tan fácil. Entrega de cabezas a domicilio. Lo que hay que hacer para ganarse la vida...