Manuel, un inmigrante portugués en Holanda, muere en un accidente de coche y es enterrado en un cementerio de Amsterdam.
Pronto descubre que su alma no descansará en paz hasta lograr que sus huesos regresen a su tierra natal. Por esta razón decide ir a Portugal para convencer a su hermana que viaje a Amsterdam y traiga de vuelta su cuerpo. El único problema es que la única manera para él de ser visto o oído por los vivos es apareciendo en sus sueños.