Un grupo de jóvenes emigrantes irlandeses tratan de salir adelante en Nueva York. Siempre con los de inmigración en los talones, trabajan de forma ilegal y por sueldos míseros como albañiles, jardineros, camareros y, si es necesario, paseaperros.

Por la noche se reúnen en un bar, donde disfrutan de la camaradería y de la emción de enamorarse a miles de kilómetros de su hogar.