Michael Poole acaba de salir de prisión. Perseguido por un gángster a quien debe importante suma de dinero, encuentra refugio como inquilino en una casa de Dublín, donde viven la anciana Mrs Money y su hija Alícia.

Poole tiene una curiosa afición que fascina a Alice: la contrucción de espectaculares maquetas de trenes, como una del Orient Express. Poco a poco, Poole y Alice se enamoran, a pesar de la desconfianza de la madre.

Cuando el mafioso consigue localizar a Poole, éste toma una decisión: huir a Venecia con Alice en el auténtico Orient Express.