Después de muchos años de tumbos al margen de la ley, Vinnie lleva por fin una vida tranquila. Junto a su mujer ha montado un bar en Boston, que para mucha gente de la zona es como una segunda casa. Eso si, en la parte trasera del local Vinnie permite que se hagan pequeñas apuestas.

Pero la llegada de un gángster enviado por la mafia para controlar el negocio altera las cosa drásticamente. Las apuestas empiezan a subir peligrosamente. Frankie,un habitual del bar aliado permanetemente con la mala suerte, lo pierde todo. Como no puede saldar la deuda, el gángster le pide en concepto de pago el cuerpo de su mujer.