Esta actriz francesa debutó en la gran pantalla protagonizando, en 1983, Fausto, de Rémy Duchemin, antes de ser escogida por Erix Rohmer como una de las intérpretes de Le Rendez-vous de Paris.
A continuación trabajó en Portrait Chinois y Oranges Amares, además de en varias producciones dramáticas para la televisión y el teatro en su país.