El actor más grande de América ha dado prueba de su personalísimo estilo en más de 35 películas, en una carrera que ya dura más de cuarenta años. Brando ha sido nominado al Oscar al Mejor Actor en siete ocasiones y lo ha ganado dos veces por La Ley del Silencio (1954) y El Padrino (1972), donde interpretó el papel de Vito Corleone. Ha sido candidato por Un Tranvía llamado Deseo, su primera nominación, ¡Viva Zapata!, Julio César, Sayonara y El Último Tango en París.
También ha sido candidato como mejor actor secundario por Una Árida Estación Blanca. En Don Juan DeMarco se encargó de unos de los papeles protagonistas y volvió a colaborar con Francis Ford Coppola, productor de la película, con quien no trabajaba desde Apocalipsis Now.
Brando nació en Omaha (Nebraska) y en su adolescencia se fue a vivir a Nueva York para estudiar arte dramático con Stella Adler. Comenzó trabajando en el teatro y ofreció su primera interpretación en Broadway en I Remember Mama.
Poco después vino el papel que le iba a aupar al estrellato: Stanley Kowalski en Un Tranvía llamado Deseo, la obra de teatro de Tennessee Williams. Posteriormente repitió papel en el cine, en el clásico de Elia Kazan. También ha participado en ¡Salvaje!, Ellos y Ellas, La Casa de Té de la Luna de Agosto, El Rostro Impenetrable, Rebelión a Bordo, Burn!, Supermán, El Novato y, últimamente, La Isla del Doctor Moreau.