Lurie empezó tocando el piano en una banda de blues cuando era adolescente. Al acabar el instituto viajó y desempeñó varios extraños trabajos como pareja de baile o en una fábrica de matzoh (especie de pan judío), entre otros. Llegó a Nueva York en 1979 y se convirtió en uno de los miembros fundadores de The Lounge Lizards. El conjunto de jazz fue un habitual de la escena del centro de la ciudad a principios de los años 80. Después de 20 años, la banda de Nueva York todavía realiza giras y graba discos: su décimo álbum, The Queen of All Ears se editó hace poco. Lurie todavía toca con ellos cuando tiene tiempo.
A finales de los 80, escribió y compuso dos discos de música para un quinteto de bandoneón (el bandoneón, el instrumento para el tango, esencialmente es una concertina de seis octavas): Pieces for Bandoneon y Selling Water By the Side of the River.
Habiendo compuesto ya bandas sonoras para teatro, baile y televisión. Lurie ahora se concentra en el cine. Ha compuesto para tres películas del actor- director Roberto Benigni: Soy el pequeño Diablo, Johnny Palillo y El Monstruo, así como Una última Copa, de Steve Buscemi. Ha compuesto la banda sonora de Happy Accidents de Brad Anderson.