Joven director barcelonés, saca buen provecho de los conocimientos acumulados en los diferentes campos cinematográficos en los que lleva trabajando desde muy joven, para realizar su opera prima Rojo Sangre y construir una historia de perdedores, narrada de manera ágil y sorprendente, a caballo entre el cine clásico y las más avanzadas técnicas cinematográficas.
Imágenes de síntesis creadas en tres dimensiones se entremezclan con imágenes reales para contarnos el drama de un actor fracasado, arrinconado por la edad, despreciado por los jóvenes directores y capaz de vender su alma al diablo a cambio del aplauso y el éxito que se le niega.
Formado académicamente en las mejores escuelas de cine del país (ESCAC de Barcelona y ECAM de Madrid) Christian se complementa con su participación en una veintena de películas como Airbag, de Juanma Bajo Ulloa, Memorias del ángel caído, de David Cámara, De qué se ríen las Mujeres, de Joaquín Oristrell o Como un relámpago, de Miguel Hermoso entre otras.
La experiencia de Christian Molina como foquista y operador a las órdenes de prestigiosos directores de fotografía como Fernando Arribas, José Luis Alcaine o Paco Femenia le dan un dominio de la imagen y la luz que le permiten contarnos esta historia de un modo nada habitual en un director novel y mucho tiene que ver la soltura que demuestra en el manejo de los actores, el hecho de haber trabajado con grandes estrellas como Charlton Heston, Anthony Quinn o Paco Rabal y tantos otros con los que ha coincidido en diferentes proyectos.