Comenzó su carrera de guionista junto a Roman Polanski en Repulsión en 1965. Si bien sus dos nombres quedan desde ese momento asociados a través de las nueve películas que han ideado juntos, hasta Frenético, Brach colaboró también con otros grandes nombres del cine europeo.
Se ha convertido en uno de los guionistas franceses más conocidos. Ha puesto así su imaginación al servicio de los italianos Marco Ferreri o Michelangelo Antonioni, en Identificación de una Mujer. Ya había trabajado con Annaud para En Busca del Fuego y El Nombre de la Rosa, y volvió a colaborar con él para El Amante. Colaboró también con Claude Berri en El Manantial de las Colinas. Su último trabajo ha sido en Blueberry, el western de Jan Kounen pendiente de estrenar.